Legajo nº 12. Capítulo 1º

Capítulo 1º del Legajo nº 12 de la Colección de Antonio Delgado y Hernández del Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla.

Le he llamado “Capítulo 1º” por llamarle de alguna forma.

Realmente es la primera parte de la que consta el Legajo nº 12 según nos indica el índice de éste.

Según el índice, su título es el siguiente: “Comisión de D. Antonio Delgado para reconocer las antiguedades de Tarragona” aunque si leemos la portada de este capítulo, este título varía.

La transcripción de la página es la siguiente:

Leg. 12 nº 1º

Tarragona

Ordenes y documentos relativos á la comision que se dió á D. Antonio Delgado para reconocer y examinar las antiguedades descubiertas en Tarragona.

1853

Colecc. Delgado


Índice del Legajo Nº 12

Índice del Legajo nº 12 de la Colección de Antonio Delgado y Hernández del Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla.

Aquí podemos comprobar como realmente el número del legajo era el 12 y no el 10 como aparecía en la portada.

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Definición de “legajo”

Conjunto de papeles, generalmente atados, por estar relacionados entre sí y tratar sobre un mismo asunto.


Encuadernación del Legajo nº 12: Antigüedades de Tarragona

Vamos a comenzar dentro de la Colección de Antonio Delgado y Hernández del Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla con el Legajo nº 12 titulado “Antigüedades de Tarragona”.

Esta es la encuadernación de este legajo. Si sois observadores, os percatareis que en la portada del legajo aparece escrito “Nº 10” y no “Nº 12“. A mi también me ha sorprendido, pero cuando veamos el índice del legajo, veréis que especifica claramente que trata sobre el número 12.

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Colección Antonio Delgado y Hernández

Vamos a dejar por ahora un poco de lado los documentos provenientes de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes relativos a Buenaventura Hernández Sanahuja y vamos a centrarnos durante una temporada en la colección Antonio Delgado y Hernández proveniente del Fondo Antíguo de la Universidad de Sevilla.

Pienso que éstos aportarán un enfoque completamente diferente al que veníamos siguiendo hasta ahora ya que son documentos pertenecientes a Antonio Delgado y Hernández, siendo esta persona el anticuario de la Real Academia de la Historia en la época en que sucedieron los hechos del descubrimiento del supuesto sepulcro egipcio de Tarragona.

No creo equivocarme si digo que, hasta ahora, estos documento están inéditos y no los he visto nombrados y referenciados en ningún otro espacio web de internet.


Boletín del Museo Arqueológico Nacional (Tomo XIV – 1996)

Buscando referencias bibliográficas sobre el sepulcro egipcio de Tarragona descubrí que en el Boletín del Museo Arqueológico Nacional (Tomo XIV – 1996) existía un artículo titulado “Sobre las falsificaciones egipcias de Tarragona a mediados del siglo XIX” escrito por Carmen Marcos Alonso y Esther Pons Mellado.

Mi misión a partir de ese momento fue encontrar una copia digitalizada en internet, pero fue una búsqueda inútil y estéril. Era un boletín de publicación bastante reciente. Cambié el método de búsqueda y mis esfuerzos se dirigieron a encontrarlo de segunda mano a buen precio. Al final el único sitio donde lo encontré fue en la librería N. Fagin Books de Chicago (USA) por $20.

Creo que fui afortunado al encontrarlo.

Lo interesante de este artículo es que es el primero que trata en profundidad este suceso del siglo XIX. Está muy bien documentado ya que una de las personas que lo escribió pertenece al Museo Arqueológico Nacional. Tiene acceso a documentos y referencias que para el resto de los mortales es imposible alcanzar. Continuar leyendo…


Biografía de Buenaventura Hernández Sanahuja

FUENTE: Tarraco

BONAVENTURA HERNÁNDEZ SANAHUJA (Tarragona 1810-1891).

Nació en Tarragona el año 1810, en el número 30 de la calle Mercería, hijo de una familia de menestrales y comerciantes. Su padre traslada a Tarragona, desde Barcelona, su negocio de pasamanería.

Cursa humanidades en el Seminario de Tarragona y en la Lonja de Barcelona, estudia también en la Escuela de Dibujo de la plaza del Pallol.

El año 1844 se crea la Comisión Provincial de Monumentos con la finalidad primera de proteger el patrimonio y se funda la Sociedad Arqueológica Tarraconense con interés similar.

El año 1845 Bonaventura Hernández ingresa en la Sociedad Arqueológica y también fue nombrado socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del Pais.

El mes de marzo de 1850 tuvo lugar el encuentro del nombrado sepulcro egipcio, hecho que le llevó a difundir una serie de informes a académias españolas y europeas. Después de una importante polémica Hernández Sanahuja reconsidera su cronología y rectifica las opiniones iniciales.

El año 1851 fue nombrado responsable del Museo Arqueológico y más adelante, el año 1853, la Académia de la Historia, de la cual era miembro desde 1851, le designó Inspector de Antigüedades.

Su cargo y su valía como arqueólogo hicieron posible la salvación de muchos hallazgos, tanto en la Pedrera como en otros sectores. El arqueólogo Hernández veía en el método denominado estratigráfico utilizado por geólogos una forma efectiva de estudiarlos.

Los trabajos de restauración del acueducto de las Ferreres (1854 y 1856), hechos por encargo de la Comisión de Monumentos, le reportaron prestigio internacional.

El año 1870 participó activamente en las acciones llevadas a término por parte de la Comisión de Monumentos y la Sociedad Arqueológica para evitar la destrucción de la muralla romana de Tarragona.

De entre sus obras podemos destacar el Indicador arqueológico de Tarragona (1867), Tarragona en poder de los árabes (1882), Opúsculos históricos, arquelógicos y monumentales (1884), El Pretorio de Augusto en Tarragona (1888), Historia de la antigua ciudad de Tarragona (1891) y el Catálogo del Museo Arqueológico de Tarragona (1894).


Buscando una solución al enigma. La esfinge

FUENTE: Iberia cuna de la humanidad

Buscando una solución al enigma. La esfinge


Buenaventura Hernández Sanahuja y el sepulcro egipcio


COMISIÓN DE ANTIGÜEDADES (José Remesal, Antonio Aguilera y Lluís Pons)


Antecedentes época y contexto del yacimiento.
(Extractado del catálogo de la Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Cataluña.)

En 1790 comenzaron las obras para reconstruir el puerto de Tarragona. Eran imprescindibles para poder mantener su recuperado derecho de aduana (1.761 -Esquilache-, ampliado a América y el extranjero en 1.800). Al mismo tiempo, aplicando las ideas de la Ilustración, se quería modernizar la ciudad y unir el barrio portuario (La Marina) con el núcleo urbano (Parte Alta), para ello se pretendía cambiar la disposición de las fortificaciones, de hecho para la visita de los reyes en 1802 se desmontó parte del baluarte de Carlos V y, se derribó un lienzo de la muralla creando lo que hoy es la Rambla.

Para las obras de construcción de la escollera y los muelles del puerto se utilizó como material la piedra sacada de una cantera a cielo abierto creada en la zona suroccidental de la colina sobre la que se asienta la ciudad de Tarragona. Como mano de obra se emplearon presidiarios, trabajando desde 1.800 un promedio de medio millar de los mismos.

La explotación de la cantera, en todos los sentidos, pues se empleó pólvora también, consistió en el rebaje a mano de la capa superior de tierra a cargo de los penados y el barrenado posterior de la piedra, cuando ésta quedaba a la vista. Esta sistemática puso al descubierto y destruyó paulatinamente un sector muy importante de la ciudad romana y de su suburbio, pues en época romana se debieron situar aquí las residencias extramuros de más calidad de la ciudad. Durante casi un siglo con dicha explotación se expolió de tal manera la zona que se estima que tan sólo un 10% pudo ser recuperado, la riqueza arqueológica que allí se atesoraba en su mayor parte fue a parar al fondo del mar como “relleno” del puerto. Y sin embargo, esta pobre cuota permitió crear colecciones, sobre todo con material de época romana, a muchos particulares ilustrados y, extranjeros, lo que puede darnos una idea de la inmensa riqueza existente en aquel lugar. Continuar leyendo…