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	<title>El sepulcro egipcio de Tarragona &#187; Academia de Berlín</title>
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	<description>Resucitando el olvidado pasado. Recordando a B. H. Sanahuja. Devolviendo la verdad a su lugar.</description>
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		<title>“Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja” – Extracto del Boletín Arqueológico. Año LXVI. 1966. Página 221</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Dec 2009 11:24:40 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#8220;Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja&#8220;: este es el título del artículo escrito por Carlos Babot Boixeda en el Boletín Arqueológico, Año LXVI, 1966 de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense. Continuamos con la página 221, que en realidad es la quinta del artículo. La transcripción de la página 221 es la siguiente: manencia en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;">&#8220;<strong>Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja</strong>&#8220;: este es el título del artículo escrito por Carlos Babot Boixeda en el <a href="http://www.arqueologica.org/Butlletiarqueologic.asp" target="_blank">Boletín Arqueológico</a>, Año LXVI, 1966 de la <a href="http://www.arqueologica.org/">Reial Societat Arqueològica Tarraconense</a>. Continuamos con la página 221, que en realidad es la quinta del artículo.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/12/Carlos-Babot-Boixeda-221.png" target="_blank"><img class="aligncenter size-medium wp-image-1166" title="Carlos-Babot-Boixeda---221" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/12/Carlos-Babot-Boixeda-221-490x705.png" alt="Carlos-Babot-Boixeda---221" width="490" height="705" /></a></p>
<p><span id="more-1165"></span><br />
La transcripción de la página 221 es la siguiente:</p>
<blockquote>
<p style="text-align: justify;">manencia en Tarragona en el mes de marzo de 1860, por encargo especial de su Academia, y sus observaciones y refutaciones se redugeron á las mismas exprimidas por la citada Academia en la polémica sostenida algunos años antes sobre este complicado asunto, las cuales fueron contextadas á la sazon, sin resolucion definitiva.</p>
<p style="text-align: justify;">La principal de las razones en que se apoyaba la Academia de Berlin era, como queda dicho, la falta de carácter de las representaciones egipcias, rechazando la idea siquiera de la presencia de ninguna colonia egipcia en España; y en el opúsculo exponemos las razones emitidas por los que opinan en contra. Más lógicos que esta Academia fueron otras personas sabias, que hemos aludido arriba y que se ocuparon del asunto, calculando que la antigüedad de estos cuadros no podia ser tanta, segun se habia creido en un principio, atendida la mescolanza de las representaciones pertenecientes á pueblos de creencias tan eterogéneas como son los Egipcios, los Fenicios, Griegos y Cristianos, y esta era ya una razon sólida y digna de tomarse en cuenta; por cuyo motivo manifestamos ya en el opúsculo alguna sospecha sobre la antigüedad de aquellas representaciones, puesto que en las páginas 19 y 52 las considerábamos como reminiscencias de sucesos acaecidos en otros tiempos mucho más remotos.</p>
<p style="text-align: justify;">Efectivamente, como dice Mr. Ross, arriba citado, estos monumentos ficticios ó de época dudosa é indeterminada, y de representaciones anómalas ó caprichosas que se prestan á varias interpretaciones, no son raros en Europa, y aun cuando no los cita este ilustrado escritor tenemos conocimiento de algunos, entre los cuales citaremos los fragmentos adornados de figuras, análogos a los de Tarragona, descubiertos en Cerdeña en el siglo XV, sobre los que escribió una erudita disertación el distinguido arqueólogo italiano, el general Alberto de la Mármora en 1853. En estos fragmentos al igual de los que nos ocupan se ven figuras caprichosas, de más ó menos fácil interpretacion, con leyendas arbitrarias, en las que se hallan confundidas letras fenicias con caracteres hebreos y signos helénicos de dificil sino imposible lectura; y aun en el mismo Museo arqueológico de Tarragona existen varios restos de época indeterminada, pero que á pesar de su caracter de antigüedad los consideramos muy modernos. Uno de ellos es un amuleto de bronce, donde hay esculpidos en ambas caras signos cabalísticos, con letras que no forman dicción. Hay otros dos que consisten en unas tablas semicirculares, de piedra de asperon rojo, y ambas tienen una de sus caras cubierta de signos cabalísticos representando figuras geométricas, confundidas con letras ibéricas, hebreas,</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
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		<title>Buscando una solución al enigma. La esfinge</title>
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		<pubDate>Thu, 03 Sep 2009 11:00:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Administrador</dc:creator>
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		<description><![CDATA[FUENTE: Iberia cuna de la humanidad Buscando una solución al enigma. La esfinge Buenaventura Hernández Sanahuja y el sepulcro egipcio COMISIÓN DE ANTIGÜEDADES (José Remesal, Antonio Aguilera y Lluís Pons) Antecedentes época y contexto del yacimiento. (Extractado del catálogo de la Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Cataluña.) En 1790 comenzaron [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>FUENTE</strong>: <a href="http://www.iberiacunadelahumanidad.net/snhj02.htm">Iberia cuna de la humanidad</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><strong>Buscando una solución al enigma. La esfinge</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong><br />
<strong> Buenaventura Hernández Sanahuja y el sepulcro egipcio</strong></p>
<p style="text-align: center;"><strong> </strong><br />
<strong> COMISIÓN DE ANTIGÜEDADES (José Remesal, Antonio Aguilera y Lluís Pons)</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong><br />
</strong></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Antecedentes época y contexto del yacimiento.</strong><br />
(Extractado del catálogo de la Comisión de Antigüedades de la Real Academia de la Historia, Cataluña.)</p>
<p style="text-align: justify;">En 1790 comenzaron las obras para reconstruir el puerto de Tarragona. Eran imprescindibles para poder mantener su recuperado derecho de aduana (1.761 -Esquilache-, ampliado a América y el extranjero en 1.800). Al mismo tiempo, aplicando las ideas de la Ilustración, se quería modernizar la ciudad y unir el barrio portuario (La Marina) con el núcleo urbano (Parte Alta), para ello se pretendía cambiar la disposición de las fortificaciones, de hecho para la visita de los reyes en 1802 se desmontó parte del baluarte de Carlos V y, se derribó un lienzo de la muralla creando lo que hoy es la Rambla.</p>
<p style="text-align: justify;">Para las obras de construcción de la escollera y los muelles del puerto se utilizó como material la piedra sacada de una cantera a cielo abierto creada en la zona suroccidental de la colina sobre la que se asienta la ciudad de Tarragona. Como mano de obra se emplearon presidiarios, trabajando desde 1.800 un promedio de medio millar de los mismos.</p>
<p style="text-align: justify;">La explotación de la cantera, en todos los sentidos, pues se empleó pólvora también, consistió en el rebaje a mano de la capa superior de tierra a cargo de los penados y el barrenado posterior de la piedra, cuando ésta quedaba a la vista. Esta sistemática puso al descubierto y destruyó paulatinamente un sector muy importante de la ciudad romana y de su suburbio, pues en época romana se debieron situar aquí las residencias extramuros de más calidad de la ciudad. Durante casi un siglo con dicha explotación se expolió de tal manera la zona que se estima que tan sólo un 10% pudo ser recuperado, la riqueza arqueológica que allí se atesoraba en su mayor parte fue a parar al fondo del mar como “relleno” del puerto. Y sin embargo, esta pobre cuota permitió crear colecciones, sobre todo con material de época romana, a muchos particulares ilustrados y, extranjeros, lo que puede darnos una idea de la inmensa riqueza existente en aquel lugar.<span id="more-306"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La falta de una eficaz vigilancia “anticuaria” -que todos se tomaban a chacota- permitió establecer un mercado en el que tanto los presos como los empleados de la obra negociaban y se enriquecían con los hallazgos -el que lo encuentra se lo queda era la idea imperante-. Nada nuevo bajo el sol, pues todo ello sucedía a pesar de lo legislado, en particular bajo el reinado de Carlos IV, en que se promulgó el que ha sido considerado el primer intento de institucionalizar la conservación de monumentos en España: La Real Cédula de S.M. y señores del Consejo por la qual se aprueba y manda observar la Instrucción formada por la Real Academia de la Historia sobre el modo de recoger y conservar los monumentos antiguos descubiertos o que se descubran en el Reyno. Madrid, 1803. Inspirada en la legislación francesa, la Cédula confiaba a la Real Academia de la Historia la inspección general de todas las antigüedades existentes en el Reino. (Ya Ensenada en 1752 en Real Orden alertaba sobre la necesidad de conservar todos los restos antiguos que se encontrasen durante las obras que se realizaban en el Puerto de Cartagena. Los hallazgos debían enviarse a la Real Academia de la Historia&#8230; La Instrucción acabó por enviarse a todos los puertos de España).</p>
<p style="text-align: justify;">Fue en aquellos tiempos cuando Vicente Roig y Torné (conocido como Vicentó, escultor y arquitecto, autor de la Inmaculada de la Catedral de Tarragona. Es considerado el iniciador del Museo de Tarragona) creó, en base a su propia colección de antigüedades, el primer museo abierto al público de Tarragona. Su colección comenzó a exponerse en la Academia de Bellas Artes, entidad creada en el seno de la Sociedad Económica de Amigos del país y uno de los primeros actos de la Comisión de Monumentos de Tarragona tras su creación en 1844 fue la toma de posesión de dicho museo, cosa que sucedió el 24-8-1844. Dicha Comisión quedó dividida en tres secciones: Biblioteca-Archivos, Escultura-Pintura y Arqueología-Arquitectura.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Un par de anécdotas.</strong><br />
Cuenta Hernández: “En una de estas visitas [a la Cantera del Puerto], pues, fuimos testigos de uno de aquellos actos que hemos deplorado antes, y que nos llenó de vergüenza e indignación. Uno de los rudos presidiarios encontró una linda estatuita de bronce, bien conservada y de excelente escultura, que representaba una divinidad, la cual vendió por seis cuartos para cigarros a uno de los capataces del presidio; este la vendió a otro de los sobrestantes de las obras por seis pesetas, y este a su vez hizo tratos con uno de los aficionados, a lo que parece estragero, que ofrecía cindo duros de los seis que el empleado de las obras pedía. A vista de este tráfico escandaloso, y sabiendo que en el museo no existía ningún resto de este género, dimos conocimiento al Presidente á la vez de la Comisión de Monumentos y de la Sociedad arqueológica, y este dispuso por el secretario de la Comisión se dirigiera al Sr. Ingeniero, director de las obras del puerto, D. Víctor Martí, dándole cuenta de lo que sucedía y reclamándole el resto para el museo, lo que hizo de viva voz. El ingeniero mandó llamar a su presencia al sobrestante, obligándole a entregar la figura de bronce, a lo que se resistió éste y con descaro manifestó, movido por el interés, que cualquier cosa que salía en las excavaciones pertenecía libremente al que la encontraba, pudiendo hacer de ello lo que bien le pareciese, costumbre, añadió, que venía practicándose desde que comenzó la explotación de la cantera del puerto. Esta resistencia del subalterno, y su procede, costumbre, añadió, que venía practicándose desde que comenzó la explotación de la cantera del puerta. Esta resistencia del subalterno, y su proceder tan irrespetuoso, irritó de tal suerte al Jefe que inmediatamente lo despidió de las obras, entregando el precioso objeto recobrado al museo arqueológico”. B. HERNÁNDEZ SANAHUJA, Capítulo preliminar, Excavaciones de Tarragona, [1884], 21-22 (Archivo de la Real Sociedad Arqueológica Tarraconense, Carpeta B, no 21; apud CL anys&#8230;, esp. 141).</p>
<p style="text-align: justify;">Un ejemplo muy conocido es el protagonizado por B. Hernández Sanahuja con uno de los sepulcros reales del Monasterio de Poblet. El Inspector de Antigüedades lo trasladó con un carro y dos mozos de cuerda a Tarragona, temeroso de que sufriera daños si continuaba en aquél lugar. En una carta suya de 1866 a Eugenio de la Cámara y respondiendo a las críticas de la Comisión Central de Monumentos, que había desautorizado el traslado, dice: “un dia la Academia ha de agradecerme ese exabrupto mio, puesto que cuanto hoy brilla de Poblet en nuestro Museo se hallaría de seguro en alguno de los extranjeros o encima del bufet de algún curioso” (Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, 53-6/2 apud J. GANAU I CASAS, Els inicis del pensament conservacionista&#8230;, 45 nota 45)</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Buscando una solución al enigma.</strong><br />
-Una de las penalidades de la arqueología es reconocer que el único que puede dar fe de lo que había en un lugar, es quien lo ha destruido al excavarlo. Aunia <img src='http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-includes/images/smilies/icon_wink.gif' alt=';)' class='wp-smiley' /> -</p>
<p style="text-align: justify;">Y este es uno más de estos casos. En aras del sistema científico hemos de poner todo descubrimiento bajo la lupa de la razón y, comprobar todas las posibilidades. En su momento así se efectuó por parte de variadas autoridades, con resultado dispar, también se reexaminó la cuestión a lo largo del tiempo.</p>
<p>Haremos un breve repaso.</p>
<ul>
<li style="text-align: justify;"><em>9-3-1850. Descubrimiento del sarcófago por D. Juan Fernández de Velasco (único testigo presencial del hallazgo realizado por los presidiarios)</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>10-5-1851. Sanahuja envía primer informe manuscrito, de 95 páginas. En junio aparecen nuevos restos en la Cantera, “de tipo egipcio”. Se inicia una investigación a instancia de la Real Academia de la Historia.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>22-6-1852. R.O. obliga a depositar en el Museo Arqueológico todos los objetos encontrados en la Cantera del Puerto. El ministro de la Gobernación, por R.O., decide conceder permiso a Sanahuja para excavar en la Cantera del Puerto, reiterado por Gracia y Justicia el 4-8- 1852.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>1853. La Real Academia de la Historia envía a D. Antonio Delgado Hernández, a investigar el asunto y comprobar la veracidad del hallazgo. Federico Kraus estampa y edita en seis láminas todos los fragmentos encontrados hasta la fecha.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>1854 y fin 1853. Tras el informe de D. Antonio Delgado se nombra a Buenaventura Inspector de Antigüedades de Cataluña y Valencia. Ejercerá dicho cargo hasta 1873 (veinte años pues), cuando se suprime su cargo y él ingresa como oficial en el cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Anticuarios.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>1854. La Dirección de Obras del Puerto muestra poco interés en colaborar, no informa a Sanahuja de los sectores y fechas de los desmontes, así podría anticiparse y excavar antes de que se proceda a la extracción de la piedra.</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>1855. Hernández Sanahuja sale al paso de las críticas con la “interpretación” definitiva del significado del sarcófago y sus inscripciones. (Resumen histórico-crítico de la ciudad de Tarragona desde su fundación hasta la época romana&#8230;)</em></li>
<li style="text-align: justify;"><em>1870. Ante la avalancha de críticas sobre la veracidad del hallazgo, intenta rehabilitar la tumba cambiando algunas de sus ideas al respecto (Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja). Rectifica, con un “auto de fé”, pues quema todos los ejemplares de su obra que encuentra, avalando el descubrimiento y lanza al mar todos los fragmentos que se encontraban en Tarragona. Sólo se conservan los fragmentos enviados a Madrid.</em></li>
</ul>
<p style="text-align: justify;"><strong>Qué opinan los expertos.</strong><br />
1854. Comienza la discusión acerca de su autenticidad (Modesto Lafuente o Esteban Paluzie), también sobre su significado y cronología (el barón de Minutoli, Heinrich Brugsch, Ross).</p>
<p style="text-align: justify;">1855. Tras el informe de la Academia de Berlín, se retira la edición de la láminas dedicadas al sarcófago, al reputarse como falso egipcio.</p>
<p style="text-align: justify;">Hübner, en 1862, definitivamente los considera una falsificación.</p>
<p style="text-align: justify;">Los fragmentos enviados a Madrid fueron estudiados por Eduardo Toda, egiptólogo, que también los descartó como egipcios.</p>
<p style="text-align: justify;">A.M. Gibert (Tarragona Prehistórica y Protohistórica, Barcelona 1909) duda también, acepta puede tratarse de una tumba fenicia. Coincide Frotingham con su opinión (The American Journal of Archaelogy, 1916)</p>
<p style="text-align: justify;">Tras 150 años y un montón de opiniones expertas como pueden ver el resultado es demoledor: no es egipcio, a lo sumo fenicio. ¿Quién se atreverá a desenredar el ovillo? Quedan, al menos, dos fragmentos sobre los que se podrían intentar análisis de todo tipo, pero quien va a poner interés y dinero en investigar algo que es “tan falso”.</p>
<p style="text-align: justify;">Entretanto nos queda buscar un contexto donde sí pueda encuadrarse el hallazgo, sobre todo si el mismo es anterior a la época que se le supone. ¿Porqué? Pues porque en su momento se aplicó la “moderna” técnica estratigráfica, tan imprescindible hoy en día, que permite hacernos una idea de su antigüedad. Un abismo se abre ante nosotros pues ¿como van a existir los egipcios en Iberia, antes que en Egipto? Y sin embargo&#8230; la Esfinge nos observa mientras sigue con su “sonrisa”. Una esfinge que tiene antecedentes en cuevas prehistóricas de toda nuestra península, y en escultura, con una antigüedad “heladora” por lo glacial&#8230;</p>
</blockquote>
<p style="text-align: justify;">Podéis descargaros este artículo en el siguiente fichero en formato pdf:</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/09/Buscando-una-solución-al-enigma.-La-esfinge.-Buenaventura-Hernández-Sanahuja-y-el-sepulcro-egipcio.pdf" target="_blank"><img class="noframe aligncenter size-full wp-image-55" title="pdf" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/imagenes/documentos.png" alt="pdf" /></a></p>
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		<title>La tumba egipcia hallada en Tarragona y la legendaria Tartessos</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Jul 2009 15:38:28 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[AUTOR: Alman FUENTE: Iberaldea Hace casi un par de siglos, exactamente el 9 de marzo del año 1850, fueron descubiertos por Buenaventura Hernández Sanahuja en la zona de las cantera del puerto de Tarragona, donde hoy se ubica el Salón de Exposiciones de la ciudad, fragmentos de un sepulcro egipcio. Cinco años después se descubriría [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>AUTOR</strong>: Alman</p>
<p><strong>FUENTE</strong>: <a href="http://iberaldea.es/blog/?p=269" target="_blank">Iberaldea</a></p>
<blockquote>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja10.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-312 noframe" title="sanahuja10" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja10.jpg" alt="sanahuja10" width="309" height="444" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Hace casi un par de siglos, exactamente el 9 de marzo del año 1850, fueron descubiertos por Buenaventura Hernández Sanahuja  en la zona de las cantera del puerto de Tarragona, donde hoy se ubica el Salón de Exposiciones de la ciudad, fragmentos de un sepulcro egipcio. Cinco años después se descubriría no lejos de allí una momia egipcia. Los fragmentos del sepulcro están hoy en la Real Academia de Historia en Madrid, y fueron expuestos en el Museo de la ciudad de Tarragona con motivo del Centenario de la muerte del arqueólogo B. Hernández Sanahuja en 1991. En el museo de Tarragona están expuestos todavía tres escarabeos egipcios y una pieza de bronce que representa una esfinge de las cuales no se posee una clara cronología. En cuanto a la momia hallada desconozco el paradero, aunque es opinión oficial de que se trata de una estafa, aunque existen datos en libros del siglo pasado sobre la misma.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia del hallazgo de estos singulares restos es la siguiente, tal y como la explica el propio Hernández Sanahuja en su obra del año 1855 “Resumen histórico-crítico de la ciudad de Tarragona, desde su fundación hasta la época romana, con una explicación de los fragmentos del sepulcro egipcio descubierto en marzo de 1850”: “En marzo de 1850, los presidiarios destinados a la explotación de la pedrera del puerto, encontraron en el sitio donde existía el cementerio protestante, un pavimento de grandes losas pertenecientes a la época romana, y abajo, a mayor profundidad, otro, según todos los indicios, de origen griego-ibérico, presentándose, entre este y la roca, el discutido sepulcro, cubierto de una incrustación rojiza… Desgraciadamente los obreros van destruir el monumento, creyendo que no era de ningún interés.”<span id="more-311"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Sanahuja, en la obra citada, hace una extensa descripción de 40 de los fragmentos que se pudieron salvar de la pedrera así como de otros relacionados, descubiertos 2 años después. El teniente de alcalde del Patrimonio de Tarragona de principios del siglo pasado, Carles Babot Boixeda nos transcribe el manuscrito de Buenaventura Hernández Sanahuja titulado “Quince años post-scriptum” en el cual se expresa con respecto a los polémicos restos del sepulcro egipcio y se afilia a las nuevas corrientes del estudio arqueológico y antropológico de la época “retractándose” de sus afirmaciones primeras y dando la razón a la Academia de Berlín que, entre otras, estudió con atención los restos hallados y los calificó de “apócrifos”, es decir una recreación hecha seguramente en la época paleocristiana por artistas que quisieron emular una tumba de estilo egipcio con más o menos acierto. Nos explica que “la principal de las razones en que se apoyaba la Academia de Berlín era, como queda dicho, la falta de carácter de las representaciones egipcias, rechazando la idea siquiera de la presencia de ninguna colonia egipcia en España”.</p>
<p style="text-align: center;"><a style="text-decoration: none;" href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-313 noframe" title="sanahuja" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja.jpg" alt="sanahuja" width="77" height="100" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Continúa explicándonos en el manuscrito que “efectivamente, como dice Mr. Ross, arriba citado, estos monumentos ficticios o de época dudosa e indeterminada, y de representaciones anómalas o caprichosas que se prestan a varias interpretaciones, no son raros en Europa, y aun cuando no los cita este ilustrado escritor tenemos conocimiento de algunos, entre los cuales citaremos los fragmentos adornados de figuras, análogos a los de Tarragona, descubiertos en Cerdeña en el siglo XV, sobre los que escribió una erudita disertación el distinguido arqueólogo italiano, el general Alberto de Mármora en 1853.” Puntualizar aquí que Alberto della Marmora no era arqueólogo sino general y naturista, aunque por aquellos tiempos muchos arqueólogos lo eran por su entregada aficción. Después de hacer una somera descripción de las diferentes opiniones de diversos investigadores sobre los fragmentos Sanahuja nos dice que: “Todas estas consideraciones … nos impulsaron algún tiempo después de escrito el antecedente opúsculo retirar, como queda dicho, el sepulcro y no mencionarlo como dato histórico”. No cuenta aquí, sin embargo, la constante presión que tuvo que sufrir por parte de ciertos sectores que le llevaron en cierta ocasión a desembarazarse de algunos de aquellos hallazgos, los cuales fueron arrojados al mar según afirman y la posibilidad apuntada en muchas ocasiones de que perdiese su posición por causa de tan discutido descubrimiento arqueológico, amenazas e insinuaciones – apunto aquí – que otros muchos arqueólogos e investigadores han tenido que sufrir y soportan en la actualidad. Termina su “Quince años post-scriptum” diciendo: “Haciendo pues abstracción del sepulcro, haremos observar, que intuitivamente y sin precedente alguno de los nuevos estudios habíamos adivinado ya mucho antes de 1855 cuanto han publicado los escritores prehistóricos, a contar desde el citado año, y para convencerse de ello basta examinar nuestras observaciones críticas expuestas en el precedente opúsculo, con relación a la parte histórica sincronizada de España; y protestamos nuevamente que si en ellas o en todo el contexto de nuestro escrito hemos dicho algo contrario a la verdad histórica, lo retiramos con gusto a fuer de veraces, sin avergonzarnos de ello, siquiera para dejar un buen lugar aquel refrán antiguo de que DE CONSEJO MUDA EL PRUDENTE.”</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja20.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-314 noframe" title="sanahuja20" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja20.jpg" alt="sanahuja20" width="392" height="297" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Cada vez que leo este “DE CONSEJO MUDA EL PRUDENTE” me viene a la memoria Galileo Galilei cuando ante la Inquisición se tuviese que retractar de sus afirmaciones heliocéntricas para acabar diciendo “eppur si muove”, que quiere decir “y sin embargo se mueve” haciendo alusión a la Tierra. Al decir esto Galileo dejó claro que se retractaba por imperativo de verse juzgado de severidad por la Inquisición haciéndose cargo de las consecuencias que tendría para su vida no hacerlo, pero pese a ello no podía renunciar al hecho para él probado de que la Tierra ya no era el centro del universo y que movía en torno al Sol. Sanahuja deja claro que, vista la nueva teoría emergente del relato oficial histórico y de la fuerza de aquellos quienes tildaban de “falsedad” lo hallado en la pedrera del puerto de Tarragona y, por último, teniendo en cuenta el descrédito y la pérdida que le amenazaba, decide que es mejor ser prudente y mudar de parecer.</p>
<p style="text-align: justify;">Carlos Babot Boixera escribe: “Morera y Llauradó, en los párrafos transcritos al principio, indica que Hernández Sanahuja recogió todos los ejemplares que pudo de su Resumen Histórico-crítico, así como de las láminas que lo acompañaban, y que con todo ello realizó un “auto de fe”.”</p>
<p style="text-align: justify;">“Hace algún tiempo llegó a mi poder una colección de nueve fotografías (de 17,3×12 cm.), ocho de las cuales corresponden a otros tantos fragmentos de las láminas litografiadas a que nos hemos referido. La otra fotografía es mucho más interesante. Es la de la portada de un ejemplar del Resumen histórico-crítico, Que parece tener ligeras huellas de haber sufrido la acción del fuego, y que llevaba manuscritas las siguientes líneas: Debajo del pie de imprenta: “Este ejemplar único que quedó de la quema que por orden del Autor se quemaron en la falsa Braga del día 23 de Junio de 1879 por el que suscribe por los disgustos que le ocasionó. Francisco Poblet (rubricado)”. En el margen exterior y en líneas verticales escritas de arriba a abajo, con el mismo carácter de letra de la nota anterior: “En octubre del año 1911 vinieron de Madrid dos señores que me dijeron que el señor Hernández tenía razón al escribir este resumen Histórico. Dichos señores eran grandes Egiptólogos y Doctores en ciencias.”</p>
<p style="text-align: justify;">Esta es una parte de la Historia de los restos de características egipcias hallados en la ciudad de Tarragona. La otra parte es la que pude vivir en el año 1991 cuando pude ver en el Museo Arqueológico de Tarragona la exposición de una parte de estos restos arqueológicos organizada con motivo del centenario de la muerte de Buenaventura Hernández Sanahuja.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja50.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-318 noframe" title="sanahuja50" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja50.jpg" alt="sanahuja50" width="379" height="303" /></a></p>
<p style="text-align: justify; ">Años antes de ver esta exposición, exactamente en 1986, adquirí junto con un amigo un libro llamado “LOS BERE” escrito por Alexandre Eleazar. Recuerdo que compramos el libro tras hojearlo atentamente en la librería y percatarnos de que su contenido era bastante extraño y en el que se exponían textos en escritura ibérica traducidos en un lenguaje muy parecido al euskera actual. Nos llamó mucho la atención y decidimos adquirirlo para su lectura y estudio. Tardé algunas semanas en leerlo y además lo hice sin un orden definido. Me pareció la historia allí expuesta tan diferente a la conocida que no pude menos que quedar impresionado por el torrente de imaginación de su autor. Finalmente el libro acabó en un rincón de mi biblioteca y continúe con otras lecturas e investigaciones.</p>
<p style="text-align: justify; ">Pero lo que vi en la exposición del Museo de Tarragona en 1991, me hizo buscar con celeridad aquel libro y leer uno de sus capítulos. En la página 357 comienza un capítulo titulado TARTEOSE, Menpain Parinsepado. Tanto en él como en otras secciones del libro se habla de que hace algo más de cinco milenios tropas egipcias arribaron a la península ibérica para llevar a cabo una campaña militar y ocupar aquellos territorios. El autor de LOS BERE explica que “en junio/julio del año 3513 A.C. ? una importante flota de guerra al mando del FARAON TEO II (llamado en esta ocasión TEOTZAR “Zar Teo”) se presenta de improviso frente al BUDA (estuario del actual rio Ebro) -en aquella época el Delta no existía como tal-.</p>
<p style="text-align: justify;">La sorpresa es muy grande y los militares cometen el error de precipitarse al encuentro de los intrusos, por lo que son dispersados en las marismas, dejando practicamente a los civiles sin defensa.</p>
<p style="text-align: justify;">En el rio la Flota de Teo II entra en combate con los pocos navíos de Aragon que defienden el acceso hacia Kartago (actual Amposta).</p>
<p style="text-align: justify;">Tras el primer día de lucha los defensores de Aragon  quedan prácticamente aniquilados y la totalidad de las fuerzas invasoras ponen cerco a la Ciudad Sagrada (llamada así por haber sido fundada por Alexandre)…</p>
<p style="text-align: justify;">La ciudad fue finalmente tomada por los Egipcios tras pasar a cuchillo a los que se rindieron. El faraon TEO II continuará su incursión hacia las tierras interiores y fundará la ciudad de Tarteose que dará nombre a un Principado egipcio en la Península Ibérica. Eleazar afirma que el tan buscado Reino de Tartessos es en realidad este Principado Egipcio que se extendió a un lado y al otro de la desembocadura del Río Ebro. La actual ciudad de Tortosa fue fundada pues por un Faraon egipcio y sus tropas.</p>
<p style="text-align: justify;">El Principado de Tarteose tuvo una corta duración, unos trescientos años, aunque dejó su huella en la historia. La ciudad de Tarragona y aún más allá estuvo bajo su dominio además de otras tierras a un lado y otro del rio Ebro. Incluso hicieron expediciones militares hacía el sur cerca de la actual Castellón y hacía el interior más allá de Alhama de Aragón.</p>
<p style="text-align: justify;">Reitero que no hubiera hecho caso a ninguna de estas afirmaciones si no fuese por lo que vi en la exposición del Museo Arqueológico de Tarragona. Tras analizar una a una aquellas piezas y ver las reproducciones en un libro sobre las mismas quedé fascinado por lo que en ellas se exponía.</p>
<p style="text-align: justify;">Sería muy largo aquí hablar de todas ellas y he decidido centrarme en una en concreto que, por lo explícita que es merece la pena sea conocida de todos y explicada en detalle.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose1.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-320 noframe" title="tarteose1" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose1.jpg" alt="tarteose1" width="420" height="120" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En esta pieza que es una pintura hecha sobre piedra rojiza podemos ver representada de una forma muy gráfica un episodio histórico. Ante el espectador aparece como tema central un hombre coronado que planta sus pies a un lado y otro de las orillas de un río. El hombre está tocado por una especie de corona (muy semejante a como las dibujamos nosotros hoy en día). En sus manos sostiene dos grandes rocas o tablas en las que hay inscritos numerosos signos (en el original pueden verse con mayor detalle). La figura está circundada por la bóveda celeste en la que se representan los logoglifos de las constelaciones zodiacales. Parece la representación del mítico Hércules. Para nosotros no cabe duda, este Hércules simboliza las tierras de la Península ibérica y las aguas que pasan por medio de los pies del personaje central son las del río Ebro, pues este el río de más importancia. El artista ha sabido plasmar con gran maestría y simplicidad el lugar sobre el que se desarrollan los acontecimientos que quiere narrar. No cabe duda de que el lugar donde se desarrolla es la Península ibérica y con certeza en la desembocadura del río Ebro. Después observamos como la representación se divide en dos partes, una en la derecha y otra a la izquierda de la figura central. En la parte inferior vemos esquematizadas las olas de un gran mar que cubren la escena en toda su anchura.</p>
<p style="text-align: justify;">Vamos a analizar la parte izquierda para observar en ella tres niveles. En el superior se sitúa una hilera de signos jeroglíficos demóticos de tosca hechura. El dibujante, que demuestra ser muy gráfico en su explicación no es, en cambio un maestro de los cánones y la estética egipcia. Ello puede ser por dos causas, la primera es considerar que tales cánones aún no estaban desarrollados en el arte egipcio, cosa que era evidente y común el el IV Milenio A.C. o, en segundo término, que el artista-amanuense no era un buen dibujante. A mi personal interés, y hablando como artista, la representación que aquí observo es hermosa, posee una armoniosa distribución y es tremendamente gráfica. En el segundo nivel, el artista parece hacer un resumen gráfico muy sintético del culto, la naturaleza, representa la fecundidad de sus tierras y observamos personas recogiendo el fruto de sus cultivos y empacándolos en fardos para ser almacenados.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose2.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-321 noframe" title="tarteose2" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose2.jpg" alt="tarteose2" width="405" height="154" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En el tercer nivel podemos ver en el extremo izquierdo a un cocodrilo que abre la boca y de ella sale una flota naval de guerreros. El cocodrilo es el símbolo de Egipto y por tanto, esta escena nos comunica que de Egipto partió una Flota Egipcia con rumbo a la península ibérica. Sanahuja, haciendo un análisis de esta parte del fragmento noveno de los cuarenta hallados en las Canteras del Puerto de Tarragona, cree ver aquí una expedición egipcia a través de mar y tierra que cruzaría desde el Nilo bordeando todas las tierras africanas del Mediterráneo hasta llegar al estrecho de Gibraltar por donde cruzarían hacía la Península. A mi entender, si los egipcios decidieron hacer una expedición militar en la Península Ibérica, y más exactamente en la desembocadura del Ebro, la ruta más probable, directa y practicable es la de armar una flota naval y, bordeando las costas del Mediterráneo Sur navegar hasta llegar al lugar que tienen previsto desembarcar. Ir por tierra hubiese supuesto una temeridad por tener que cruzar numerosos territorios de reinos que no eran de Egipto, cosa muy difícil de hacer por no decir imposible sin llegar a tener muy buenas relaciones con los mismos. Luego, al llegar al estrecho de Gibraltar, estas tropas terrestres hubieran necesitado de navíos para cruzar a la Península, lo que es un esfuerzo y gasto extra. Finalmente tendrían que cruzar una buena parte del territorio ibérico, lo que significaba librar constantes batallas con numerosas fuerzas que se resistirían a su avance. Cualquier estratega sabe que si desea atacar un lugar determinado cercano a un mar común, el camino más corto, menos costoso y más rápido es hacer la expedición armada por el mar. Entonces, estos guerreros yendo por tierra y montados en camello no son más que una representación de estas mismas tropas.</p>
<p style="text-align: justify;">Volviendo a la línea intermedia de representaciones podemos deducir en que mes o estación del año debió arribar la expedición egipcia al estuario del río Ebro y entablar combate con los pueblos íberos. Sanahuja ve en estas representaciones un calendario de los meses del año y los interpreta, por las representaciones que pueden verse en la parte izquierda, como los meses egipcios que van desde enero hasta el momento de recoger las cosechas que se produciría en los meses de julio o agosto. En el lado derecho, es decir, en el ibérico, podemos continuar dicho calendario viendo las fiestas de mediados de agosto, la vendimia hasta finalizar en las celebraciones invernales. Es curioso que el investigador Alexandre Eleazar determine que la batalla entre egipcios y tropas aragonesas (íberas) se librara entre junio y julio, lo que coincide con las anotaciones de Sanahuja.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose3.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-medium wp-image-322 noframe" title="tarteose3" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/tarteose3-490x184.jpg" alt="tarteose3" width="392" height="147" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">En el lado derecho podemos ver la parte que corresponde a los íberos. Vemos un ejército dispuesto a hacer frente a la invasión de la flota egipcia. Es de observar que en la parte egipcia se ha representado una Palmera y a un jinete montado en un camello, en tanto que en la parte íbera vemos un pino y un jinete montado a caballo. Nuevamente, el artista ha querido dejar claro con estos símbolos quién es quién. El Pino y el caballo, son sin duda, símbolos claros de los íberos y de la Península Ibérica. Las tropas de la parte bere están comandadas, por lo que puede observarse con cierta tosquedad, por una mujer y un niño. Justo donde acaba la bóveda del cielo vemos dos personajes con cabeza zoomorfa, tal vez de burro, cosa que quería representar a los Burus, es decir los jefes o capitanes de las tropas aragonesas. Bajo los guerreros podemos ver a los pescadores del estuario del río Ebro con sus artes o trampas de pesca, atrapando peces que parecen descender del propio río. Hernández Sanahuja piensa que son pescadores de atunes y situando a los mismos en la Bética, es decir en el estuario del Guadalquivir y en Cádiz. Mi personal opinión es que no son pescadores de atunes y, ciertamente, he visto arte de pesca de este tipo en la desembocadura del Delta del Ebro. No hay duda, la escena se desarrolla en el estuario o desembocadura del río Ebro.</p>
<p style="text-align: justify;">En otros fragmentos hallados y referentes a esta tumba de estilo egipcio, pueden verse otras escenas bélicas así como la construcción de una ciudad por parte de los egipcios, lo que deja patente que la expedición militar tuvo su éxito y se procedió a la colonización de las tierras conquistadas.</p>
<p style="text-align: justify;">Como antes hemos explicado, la arqueología oficial no esconde la existencia de estos restos pero si los cataloga de falsificaciones. No pudieron concretar, sin embargo, si se trataba de una falsificación efectuada por el propio Hernández Sanahuja o si se trataba de una tumba de hechura reciente, quizás paleocristiana, en la que el finado encargó que se le la decorasen al estilo egipcio según lo pudo haber visto él mismo en algún viaje a las tierras del Nilo. Los investigadores alemanes aventuraron esta hipótesis.</p>
<p style="text-align: justify;">Sea falsa o verdadera, la cuestión es que las representaciones coinciden con mucho de lo que pude leer en el libro del investigador Alexandre Eleazar titulado LOS BERE. Desde ese momento, volví a retomarlo y lo analicé con mucho esmero, dedicándome a coger los signos ibéricos, etruscos, griegos arcaicos y otros que están expuestos en su obra, y descifrando su equivalencia sonora que, en casi nada, tenía que ver con la oficial. Quedé impresionado al ver que coincidía, es decir, el autor no se había inventado lo que allí exponía, sino que existía realmente una transliteración real de los signos a sonidos que conformaban una lengua que cualquier vascoparlante podía reconocer con facilidad. Emocionado por lo que estaba descubriendo decidí entablar contacto con el citado investigador quién vino a verme el 14 de marzo de 1992. Desde esa primera visita hasta su muerte acaecida el 15 de diciembre del 2004, entablamos numerosas charlas e intercambiamos una extensa correspondencia convirtiéndome en uno de sus más avanzados alumnos y conocedor de muchos de los enigmas históricos que todavía están por resolver.</p>
<p style="text-align: justify;">La parte más interesante de todas sus investigaciones se concentran en numerosas obras antiguas que se sabe han existido y a las que él tuvo acceso. Este conjunto de textos y libros, desgraciadamente, no pueden mostrarse como pruebas de sus asombrosas afirmaciones históricas por el hecho de que son obras custodiadas por viejas hermandades y grupos que no permitirán su divulgación sin tener las garantías suficientes de que no serán secuestradas, ocultadas o incluso destruidas como ha ocurrido constantemente desde hace miles de años. Eleazar fue siempre muy cauteloso con rebelar estas fuentes, aunque no tuvo inconveniente en explicar y mostrar las que sí estaban expuestas en los museos.</p>
<p style="text-align: justify;">Entiendo perfectamente a quienes, al leer parte o la totalidad de LOS BERE, critican la falta total de documentación que parece adolecer esta obra. Eleazar, simplemente, no quiso citar sus fuentes ni exponer tampoco las de los llamados escritores clásicos u otros. Él creía que la práctica totalidad de la historia que se nos enseña en escuelas y universidades está equivocada por apoyarse mayoritariamente en lo dicho por Plinio, Plutarco, Avieno, Hipócrates, etc. personajes inventados, muchos de ellos, en la Edad Media y en el Renacimiento en los Monasterios de la Iglesia Católica con motivos bien evidentes de destruir la Historia pasada y hacer casi imposible su reconstrucción. Es por esta causa que no cita a ninguno de ellos, ni se apoya en lo dicho por otros investigadores eminentes de los últimos dos siglos. Entiendo las críticas y yo mismo, al leer el libro por primera vez no pude menos que catalogarlo como la fabulación de un investigador llevado por una fantasía desmedida. Aplaudí, sin embargo, que fuese capaz de escribir más de 700 páginas plagadas de tal desbordante imaginación que, en algunos momentos, pensé que era la obra de algún loco iluminado.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja30.jpg" target="_blank"><img class="aligncenter size-full wp-image-323 noframe" title="sanahuja30" src="http://www.sepulcro-egipcio-de-tarragona.org/wp-content/uploads/2009/07/sanahuja30.jpg" alt="sanahuja30" width="381" height="289" /></a></p>
<p style="text-align: justify;">Los restos hallados en las canteras del puerto de Tarragona volvieron a traerme al recuerdo ese libro arrinconado en mi biblioteca y después de analizarlo con suma atención descubrí muchas cosas que iré explicando aquí. Solo les diré a quienes juzgan con cierta ligereza la obra de Eleazar que intenten dejar de lado lo que han aprendido en la universidad y se dediquen a preguntarse: ¿porqué este investigador argumenta -por ejemplo- que en la península ibérica hubo una colonia egipcia? Lean el libro con atención y después pregúntense ¿quienes son esos “pueblos del mar”, los bárbaros nómadas del Norte que invadieron Egipto en cierta ocasión?. Les digo que, al igual que la biblioteca oculta del Vaticano guarda grandes secretos que cambiarían la historia de arriba a abajo existe grupos y sociedades que guardan parecidos tesoros históricos capaces de producir una gran conmoción en el edificio teórico que han levantado los investigadores con respecto a nuestra historia…</p>
<p style="text-align: justify;">De idiotas es reirse de lo que se desconoce. De necios es defender aquello que bien se sabe es una mentira y una falsedad.</p>
</blockquote>
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