Necrología: D. Buenaventura Hernández y Sanahuja

A continuación os adjunto una necrología de Buenaventura Hernández y Sanahuja escrita por Eduardo Saavedra el 9 de Noviembre de 1894. Extraído de la página web Cervantes Virtual.

Necrología: D. Buenaventura Hernández y Sanahuja

Eduardo Saavedra

I

Ninguna ciudad de España aventajó á Tarragona en el número, antigüedad é importancia de sus monumentos. La maza y la tea de irritadas soldadescas, el furor de turbas desatentadas, la súbita trepidación del terreno, la terrible explosión de la pólvora encerrada en almacenes ó en hornillos, han ido arrojando al suelo durante siglos y siglos el alto muro, la soberbia arcada, la airosa columna, la elegante estatua; cada vez que la ciudad renacía de sus cenizas, los ya inservibles edificios de otras edades brindaban al industrioso poblador con materiales preparados para las nuevas construcciones, y con todo, tantas y tan repetidas causas de destrucción no han sido bastantes para borrar esos vestigios de lo pasado, que imponen el asombro en el ánimo menos prevenido y en el menos cultivado entendimiento. Así fué que antes de mediar el siglo XVI, Juan Armengol, tarraconense, tomaba de los originales y enviaba á D. Antonio Agustín, residente á la sazón en Roma, una buena colección de inscripciones latinas, perdidas ya muchas de ellas, y los restos del circo, del anfiteatro, del pretorio, del acueducto y del recinto fortificado, sugirieron al letrado y caballero Micer Luís Pons de Icart la composición del Libro de las grandezas y cosas memorables de la ciudad de Tarragona, impreso en Lérida en 1572. Pero en aquel tiempo y aun mucho después, la admiración y el encomio satisfacían por completo las modestas ambiciones de los eruditos, y puede decirse, que no obstante las estimables tareas á que varias personas doctas se dedicaron desde mediados del pasado siglo, poco ó nada se iba adelantando en punto á la historia de la capital de la España Citerior. Para rehacer su grandiosa figura fué preciso que las apremiantes necesidades de la vida moderna levantaran con el azadón y el barreno las espesas capas del polvo bajo que yacían los despedazados testimonios del esplendor antiguo. Continuar leyendo…


Informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850″ – [Pag. 48-49]

Páginas 48 y 49 del informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850“. Este informe fue escrito por Buenaventura Hernández Sanahuja el 10 de Mayo de 1851 y remitido a la Real Academia de la Historia.

Este documento fue obtenido de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la signatura CAT/9/7974/04(1).

La transcripción es la siguiente:

la nueva tribu alejandose de su matriz buscaba un terreno apropósito para alimentar sus ganados; y aquellas generaciones sucesivas, empujandose unas á otras, del modo que, en un estanque al echar una piedra en su centro, se forman undulaciones, que impedidas mutuamente por el impulso escentrico se dilatan en circulos concentricos hasta perderse en las orillas, así, aquellas oleadas humanas describiendo grandes circulos cuyo centro comun era el corazon del Asia, llegaron á los confines del mundo conocido.
Inmediatamente despues de la dispersion babélica, los hombres constituidos en sociedad, fundaron tres grandes imperios, los mas antiguos del mundo, los Asirios, los Chinos y los Egipcios. (10) Los dos primeros poblaron el Asia, y los ultimos se establecieron en el Africa, inmediatos todos al centro de la especie humana. Cada uno de estos imperios fue el núcleo para la poblacion general: Sus estremidades, estendiendose lentamente como tenemos dicho, formaron otros pueblos, que á su vez fueron la raiz de otros, dilatandose de este modo los dos primeros hasta la estremidad del Asia en la Escitia é India; y el Egipto por la Nubia y por la costa occidental del Africa en el litoral del mediterráneo hasta las columnas de Hércules, por donde probablemente verificaron su entrada en la Peninsula. Este sistema de la primera población íbera, es en nuestro concepto la mas racional y sencilla, y la que ofrece menos dificultades: Basta examinar el plano de nuestro hemisferio para convencerse del curso que debia seguir aquella primitiva poblacion. (11)
Las costumbres con la sociedad se relajaron. Algunos hombres de carácter fogoso, mal avenidos con la vida pacífica de las ciudades, unidos con otros avezados á vivir de la rapiña, formaron grandes asociaciones que llamaron ejercitos, escogiendo para dirigirlos, gefes, que reuniendo á la fuerza fisica un talento apropósito, tuvieron la energia suficiente para hacerse obedecer, y los apellidaron Hercules, sinónimo de caudillo. Aquellos