“Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja” – Extracto del Boletín Arqueológico. Año LXVI. 1966. Página 227

Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja“: este es el título del artículo escrito por Carlos Babot Boixeda en el Boletín Arqueológico, Año LXVI, 1966 de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense. Continuamos con la página 227, que en realidad es el penúltimo del artículo.

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La tumba egipcia hallada en Tarragona y la legendaria Tartessos

AUTOR: Alman

FUENTE: Iberaldea

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Hace casi un par de siglos, exactamente el 9 de marzo del año 1850, fueron descubiertos por Buenaventura Hernández Sanahuja en la zona de las cantera del puerto de Tarragona, donde hoy se ubica el Salón de Exposiciones de la ciudad, fragmentos de un sepulcro egipcio. Cinco años después se descubriría no lejos de allí una momia egipcia. Los fragmentos del sepulcro están hoy en la Real Academia de Historia en Madrid, y fueron expuestos en el Museo de la ciudad de Tarragona con motivo del Centenario de la muerte del arqueólogo B. Hernández Sanahuja en 1991. En el museo de Tarragona están expuestos todavía tres escarabeos egipcios y una pieza de bronce que representa una esfinge de las cuales no se posee una clara cronología. En cuanto a la momia hallada desconozco el paradero, aunque es opinión oficial de que se trata de una estafa, aunque existen datos en libros del siglo pasado sobre la misma.

La historia del hallazgo de estos singulares restos es la siguiente, tal y como la explica el propio Hernández Sanahuja en su obra del año 1855 “Resumen histórico-crítico de la ciudad de Tarragona, desde su fundación hasta la época romana, con una explicación de los fragmentos del sepulcro egipcio descubierto en marzo de 1850”: “En marzo de 1850, los presidiarios destinados a la explotación de la pedrera del puerto, encontraron en el sitio donde existía el cementerio protestante, un pavimento de grandes losas pertenecientes a la época romana, y abajo, a mayor profundidad, otro, según todos los indicios, de origen griego-ibérico, presentándose, entre este y la roca, el discutido sepulcro, cubierto de una incrustación rojiza… Desgraciadamente los obreros van destruir el monumento, creyendo que no era de ningún interés.” Continuar leyendo…