Informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850″ – [Pag. 74-75]

Páginas 74 y 75 del informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850“. Este informe fue escrito por Buenaventura Hernández Sanahuja el 10 de Mayo de 1851 y remitido a la Real Academia de la Historia.

Este documento fue obtenido de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la signatura CAT/9/7974/04(1).

La transcripción es la siguiente:

El abate Dupleix pasmado de la simplicidad de la primera religion española “es una cosa admirable dice, que estando todas las otras naciones del mundo sumergidas en la idolatria, y en el culto de las diversas divinidades distintas, con nombres diferentes, los Celtiberos adorasen un solo Dios sin nombre. Ellos se conformaban en esto con los principios de la verdadera teologia, la cual confiesa al Dios verdadero inefable, y cree que ninguno es capaz de nombrarle ni dignamente, ni con propiedad.” (Dupleix. Memoires des Gaules. Lib. 2 cap. 41)
Prueba tambien este resto la casta pura todavia de los Iberos sin mescla aun del celticismo; y nos evidencia otro distinto origen. La mayor parte de historiadores franceses hablan de politeismo celto-galo, apoyados en el testimonio de Cesar, Estrabon Diodoro, Mela y Lucano. Romey cuya autoridad no puede sernos dudosa en este concepto, hablando de la religion de los celtiberos antes de verificada la mescla, dice: “Sobre el promontorio Cúneo (cabo de Sta Maria) habian levantado estos pueblos monumentos de forma peregrina…”
“Artemidoro, dice Estrabon, añade que el supuesto templo de Hercules que alli enseñaban es una ficcion ideada por Eforo; que no hay aras dedicadas a Hercules ni otra divinidad; que solo en algunos parajes se hallan tres ó cuatro piedras, unas encima de otras; que cada ve que arribaban los navegantes a tenor de una antigua tradicion vinculada en las familias, desbarataban las piedras y las mudaban de asiento; que se limitaban a dirigirle oraciones, pero que no les era licito sacrificar en aquel sitio ni desembarcar mientras llovía, suponiendo que durante este tiempo lo ocupaban los dioses; que aquellos que solo estaban alli por curiosidad pasaban la noche en una aldea vecina… Es positivo que se hallan piedras semejantes en muchos parajes de Europa y Asia. Tan extraños monumentos, dice Pausanias, nos parecen aras, erigidas a los dioses que imperan a los vientos. Y tales monumentos, aunque no autorizan para creer que el druidismo fuese la religion de los celticos, parece referirse sin embargo al antiguo culto religioso de los galos, y acaso sean en realidad monumentos druidicos…” (Romey. Hist. Esp. Tom. 1 fol. 16)
“Sin embargo, muy bárbaros debian ser todavia (los Turdetanos) absortos en sus apreenciones y sin tributar su culto mas que a dioses desconocidos y sin forma humana, horrorizandose con las divinidades que intenconnaturalizan con los estrangeros. En cuanto a la religion de los Galaicos, dice Estrabon, que en su tiempo no tenian ninguna, sin duda porque no tributaban culto alguno a las divinidades de la teogonia pagana…”
“Parece que la religion de los celtiberos fue la de los galos primitivos, alterada quizas con algunas supersticiones que les llegaron de Oriente. Lo que consta en este punto es poquisimo; sacrifican, dice Estrabon, todas las noches de plenilunio delante de sus puertas a un dios sin nombre; y pasan toda la noche bailando con su familia.” (Estrabon Lib. III c. 4 – Romey fol. 15, 18, 24)

Nota N 4. pag. 29

Que la pesca y salazon es muy antigua en las cosas meridionales de la Peninsula, y que la iban alli a buscarla de muy lejos, nos lo espresa muy bien Romey.
“Muchas ciudades en tiempo de los Fenicios llegaron a florecer por su comercio, como Malaga y Cordoba. La primera, tan conocida en el dia por sus viñedos y su vino estomacal lo era entonces por su pesca salada que iban a buscar desde muy lejos. Este comercio de salazon no se hacia absolutamente en la ciudad sino en una islilla vecina, segun el regimen saludable de los Fenicios de plantear sus mercados fuera de las poblaciones. Malacha, en griego  griego, la ciudad de las salazones. Malach en hebreo, y sin duda en Fenicio, significa salar. (Romey fol. 33)