“Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja” – Extracto del Boletín Arqueológico. Año LXVI. 1966. Página 221

Un manuscrito de D. Buenaventura Hernández Sanahuja“: este es el título del artículo escrito por Carlos Babot Boixeda en el Boletín Arqueológico, Año LXVI, 1966 de la Reial Societat Arqueològica Tarraconense. Continuamos con la página 221, que en realidad es la quinta del artículo.

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“Objetos egipcios encontrados en Tarragona” – Boletín de la Real Academia de la Historia. Marzo 1909. Páginas 169-170

Objetos egipcios encontrados en Tarragona“: este es el título del informe escrito por el doctor Rodolfo del Castillo y Quartiellers en el Boletín de la Real Academia de la Historia, Tomo LIV, año 1909.

En este informe, el autor trata sobre los objetos egipcios hallados en Tarragona por Juan Fernández de Velasco en terrenos de su propiedad en 1852. Curiosamente Rodolfo del Castillo y Quartiellers, reputado egiptólogo español de principios del siglo XX, les da toda la validez y autenticidad.

Voy a incluir dos páginas por post para hacerlo más ligero en la carga. En el post con las últimas páginas incluiré el PDF completo del documento. Comencemos por las páginas 169 y 170.

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Biografía de Buenaventura Hernández Sanahuja

FUENTE: Tarraco

BONAVENTURA HERNÁNDEZ SANAHUJA (Tarragona 1810-1891).

Nació en Tarragona el año 1810, en el número 30 de la calle Mercería, hijo de una familia de menestrales y comerciantes. Su padre traslada a Tarragona, desde Barcelona, su negocio de pasamanería.

Cursa humanidades en el Seminario de Tarragona y en la Lonja de Barcelona, estudia también en la Escuela de Dibujo de la plaza del Pallol.

El año 1844 se crea la Comisión Provincial de Monumentos con la finalidad primera de proteger el patrimonio y se funda la Sociedad Arqueológica Tarraconense con interés similar.

El año 1845 Bonaventura Hernández ingresa en la Sociedad Arqueológica y también fue nombrado socio de mérito de la Sociedad Económica de Amigos del Pais.

El mes de marzo de 1850 tuvo lugar el encuentro del nombrado sepulcro egipcio, hecho que le llevó a difundir una serie de informes a académias españolas y europeas. Después de una importante polémica Hernández Sanahuja reconsidera su cronología y rectifica las opiniones iniciales.

El año 1851 fue nombrado responsable del Museo Arqueológico y más adelante, el año 1853, la Académia de la Historia, de la cual era miembro desde 1851, le designó Inspector de Antigüedades.

Su cargo y su valía como arqueólogo hicieron posible la salvación de muchos hallazgos, tanto en la Pedrera como en otros sectores. El arqueólogo Hernández veía en el método denominado estratigráfico utilizado por geólogos una forma efectiva de estudiarlos.

Los trabajos de restauración del acueducto de las Ferreres (1854 y 1856), hechos por encargo de la Comisión de Monumentos, le reportaron prestigio internacional.

El año 1870 participó activamente en las acciones llevadas a término por parte de la Comisión de Monumentos y la Sociedad Arqueológica para evitar la destrucción de la muralla romana de Tarragona.

De entre sus obras podemos destacar el Indicador arqueológico de Tarragona (1867), Tarragona en poder de los árabes (1882), Opúsculos históricos, arquelógicos y monumentales (1884), El Pretorio de Augusto en Tarragona (1888), Historia de la antigua ciudad de Tarragona (1891) y el Catálogo del Museo Arqueológico de Tarragona (1894).


La tumba egipcia hallada en Tarragona y la legendaria Tartessos

AUTOR: Alman

FUENTE: Iberaldea

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Hace casi un par de siglos, exactamente el 9 de marzo del año 1850, fueron descubiertos por Buenaventura Hernández Sanahuja en la zona de las cantera del puerto de Tarragona, donde hoy se ubica el Salón de Exposiciones de la ciudad, fragmentos de un sepulcro egipcio. Cinco años después se descubriría no lejos de allí una momia egipcia. Los fragmentos del sepulcro están hoy en la Real Academia de Historia en Madrid, y fueron expuestos en el Museo de la ciudad de Tarragona con motivo del Centenario de la muerte del arqueólogo B. Hernández Sanahuja en 1991. En el museo de Tarragona están expuestos todavía tres escarabeos egipcios y una pieza de bronce que representa una esfinge de las cuales no se posee una clara cronología. En cuanto a la momia hallada desconozco el paradero, aunque es opinión oficial de que se trata de una estafa, aunque existen datos en libros del siglo pasado sobre la misma.

La historia del hallazgo de estos singulares restos es la siguiente, tal y como la explica el propio Hernández Sanahuja en su obra del año 1855 “Resumen histórico-crítico de la ciudad de Tarragona, desde su fundación hasta la época romana, con una explicación de los fragmentos del sepulcro egipcio descubierto en marzo de 1850”: “En marzo de 1850, los presidiarios destinados a la explotación de la pedrera del puerto, encontraron en el sitio donde existía el cementerio protestante, un pavimento de grandes losas pertenecientes a la época romana, y abajo, a mayor profundidad, otro, según todos los indicios, de origen griego-ibérico, presentándose, entre este y la roca, el discutido sepulcro, cubierto de una incrustación rojiza… Desgraciadamente los obreros van destruir el monumento, creyendo que no era de ningún interés.” Continuar leyendo…