Informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850″ – [Pag. 52-53]

Páginas 52 y 53 del informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850“. Este informe fue escrito por Buenaventura Hernández Sanahuja el 10 de Mayo de 1851 y remitido a la Real Academia de la Historia.

Este documento fue obtenido de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la signatura CAT/9/7974/04(1).

La transcripción es la siguiente:

rancherias por el interés comun, trasladaron á montañas inaccesibles sus familias, riquezas y ganado; hostilizaron en lo posible al enemigo en los desfiladeros, talando el país á fin de reducir por la estrechez al que no podian vencer con las armas. “Los egipcios esperimentando con frecuencia muy apretados asaltos, vieron precisados á mudar su campo á la parte de la marina para que su armada le hiciera espaldas, y no pudiese ser rodeado ó cercado; y tomó asiento y alojamiento en el collado de una montañita pequeña ácia la marina, no lejos del agua; y allí se fortificó en forma de real (fracmento numeros 11 y 13) con reparos y trincheras, cosa que hasta entonces no lo habia usado en tantas jornadas como habia hecho en todo el camino pasado… con estas desgracias crecieron los daños de los sitiados y fue forzado á renovar estancias y aposentos que habia hecho en aquella montañita ó pequeño collado, que, como ya tengo dicho, ocupó á la parte de la marina. Allí edificó algunas barracas y chozas donde la gente pudiese estar recogida de la inclemencia del tiempo” (Pujades, lib. 2. Cap. VII)
A lo que parece, en la residencia que hicieron los egipcios dentro de esta improvisada ciudad, hubo de morir alguno de los gefes ó héroes de su nacion. Sabidas son las preocupaciones que tenian los egipcios sobre la muerte, y el modo ostentoso con que enterraban sus cadáveres, las pirámides y los ricos sepulcros que diariamente se hallan en Egipto y el modo de conservar sus momias nos da una perfecta idea de ello: Los pasages heroicos toscamente grabados en él según la costumbre primitiva, (12) no nos dejan dudar de la verdad de este aserto, y al propio tiempo nos fortifica en el concepto de que este sarcófago es contemporáneo de los muros ciclópeos de Tarragona, dentro de cuyo recinto se encontró.
Algun tiempo despues de los sucesos descritos, se verificó por el Pirineo otra invasion de un pueblo de casta gala que se apellidaban celtas; estos unidos á los iberos formaban el pueblo celt-ibero, que tan celebre se hizo posteriormente. (13)


Informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850″ – [Pag. 42-43]

Páginas 42 y 43 del informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850“. Este informe fue escrito por Buenaventura Hernández Sanahuja el 10 de Mayo de 1851 y remitido a la Real Academia de la Historia.

Este documento fue obtenido de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la signatura CAT/9/7974/04(1).

La transcripción es la siguiente:

que haya querido cacarearse el hallazgo de la clave que facilita el descifrarlos. Los fenicios y los griegos simplificaron aun mas este sistema reduciendolo á ciertos signos, que combinados entre sí espresaban la palabra asi como la otra demostraba la accion, y esta escritura se llamó alfabética, y es la que nosotros conocemos. Esta modificacion refluyendo á su origen fue adoptada luego por los egipcios, dejando como tenemos dicho la otra simbólica y secreta para los sacerdotes que con ella escribian los misterios de su religion; y esta escritura primitiva es la que vemos en el monumento.
Poco despues del diluvio, cuando los hijos de Cam conducidos por Osiris pobló el Egipto, comenzó la idolatría. En un principio solo se propusieron los hombres venerar y respetar los inventos ó actos heroicos de sus semejantes; los beneficios de algunos animales, las virtudes de ciertas plantas, y esta veneracion y respeto, inocente en su origen, degeneró en breve en adoracion dando á las criaturas el culto debido tan solo á Dios, y esta religion adornada luego por los griegos con fabulas ridiculas y obscenas produjo la idolatria que alcanzó al cristianismo.
Los fracmentos num.s 1, 2, 3, 4, 7 y 8 presentan todo el carácter de la teogonía egipcia, virgen aun sin mezcla alguna de la mitologia que la siguió, y esta circunstancia con los geroglificos da fundados motivos para sospechar que este sarcófago se remonte á la primera época de la poblacion del Egipto, y contemporaneo del Hércules líbico, á quien parece por las multiplicadas representaciones que vemos en el que le fue dedicado. El fracmento numero 6 nos induce á creer que sin duda á la ereccion de este monumento los egipcios conservaban aun alguna idea de la primera creacion, que bien pronto perdieron confundiendola con las fábulas con que adornaron su mitología, y esta circunstancia robustece nuestra opinion.
Podrá objetársenos que esta idea de la primitiva creacion los egipcios podian haberla tomado de los israelitas en la larga mansion que hicieron entre ellos hasta la salida de Egipto conducidos por Moises; mas, pocos


Informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850″ – [Pag. 34-35]

Páginas 34 y 35 del informe titulado “Descripción razonada del sepulcro Egipcio encontrado en Tarragona en marzo de 1850“. Este informe fue escrito por Buenaventura Hernández Sanahuja el 10 de Mayo de 1851 y remitido a la Real Academia de la Historia.

Este documento fue obtenido de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes con la signatura CAT/9/7974/04(1).

La transcripción es la siguiente:

te la venida de los egipcios á España, con las relaciones de los historiadores antiguos, fundados en la tradicion y en las crónicas que lo afirman, juzgamos que este monumento, como instrumento coetáneo tal vez resolvería el problema; por otra parte, habiendose encontrado próximamente en el lugar donde los romanos tenian su ciudad patricia, y sabiendo que estos conservaban en sus gabinetes antigüedades que hacian transportar de lejanas tierras, en especial del Egipto, como lo demuestran los obeliscos de Roma, que algunos compradores hicieron transportar á gran coste de aquellas regiones, llegamos á opinar que este resto debiera sin duda ser traido por alguna de las legiones que vinieron de Oriente. Para juzgar con conocimiento de causa, y recoger todos los datos oportunos, nos trasladamos al lugar donde se practican las excavaciones.
Cuando la guerra de la independencia trajo á España las armadas y ejercitos ingleses aliados, cedió esta ciudad un pedazo de terreno para cementerio de los que fallecieron en ella, que desde entonces fue conocido por “cementerio de los ingleses”, y entre el vulgo por fossá dels Jans. Al llegar la escavación á este lugar, los cónsules de las naciones protestantes manifestaron la necesidad de recoger todos los restos que se encontraban para trasladarlos con todo decoro al cementerio nuevo. Al efecto construyeron unas grandes cajas, que llenas de despojos humanos eran conducidas en carretones por los presidarios.
En este mismo terreno, pues, fue descubierto este monumento, y por una singular coincidencia, exactamente debajo de los panteones de los generales ingleses existía el sarcófago de un caudillo egipcio, descansando en un mismo espacio los gefes de dos distintas espediciones, tal vez análogas en su objeto, lejos de sus respectivos paises y familias, separados unicamente por seis pies de tierra, producto de cuatro mil años. ¡Cuantas revoluciones ha sufrido el Globo, cuantos trastornos, mientras la naturaleza iba depositando tranquilamente estas capas, que cada una es la historia de diez generaciones!